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10 Reglas de crianza que distinguen una familia sabia de una familia buena

Muchas madres sueñan con que sus hijos se conviertan en grandes genios. Pero, a pesar de todos los trucos y consejos sobre la crianza de los niños, no hay manual de instrucciones exacto sobre cómo conseguirlo.

Las hay madres que no tienen que recurrir a artículos de psicología y foros para padres. Sin embargo, sus hijos, a menudo, se convierten en genios.

1. Valorar y promover la independencia

En una familia típica, los padres están convencidos de que los niños tendrán éxito en la vida si creen que pueden hacer cualquier cosa. Sin embargo, en las familias sabias, los padres saben que es mucho más importante que los niños crean que pueden hacerlo todo por sí mismos.

2. Es difícil empezar

El camino a esta independencia parte del hecho de que las iniciativas de los niños se valoran y se estimulan, como si fuera algo sagrado. Si el niño empieza a hacer algo, sin importar la edad que tenga, sus padres lo apoyan y animan con alegría.

Si algo no sale bien, los familiares con más edad les recuerdan a los más pequeños que solo necesitan volver a intentarlo.

3. La confianza es la mejor recompensa

¿Cómo se puede alimentar y fomentar la iniciativa propia? No vas a recompensar con dulce a tus hijos por todos sus logros.

En las familias sabias, los padres recompensan al niño con su confianza en él. Si al niño ya le dan una cosa qué hacer, significa garantía de éxito para llevarla a cabo.

4. El exterior no es lo más importante

Otro aspecto importante es que a las madres de los futuros genios nunca se obsesionan con lo físico.

El mantenimiento del niño, que esté perfectamente limpio, es un trabajo que consume demasiada energía, tanto en la madre como en su hijo. Mientras tanto, según las madres sabias, la ropa limpia no tiene ninguna utilidad para el desarrollo de la persona. Además, a los propios niños no les importa para nada su imagen exterior.

5. Aceptar el desorden

Alrededor de los niños, a menudo, impera el caos, algo que no preocupa a ninguno de sus padres. Ellos lo ven así: con los niños al lado, no existe un orden ideal, siempre se cae algo, se derrama o se ensucia.

Por lo tanto, en vez de volverlos maniáticos con lograr una situación ideal en la casa, se les permite vivir en un ambiente cómodo, introduciéndolos poco a poco en los beneficios que conlleva el orden.

6. Tienen que agotar sus baterías

Los típicos padres pueden cansarse hasta solamente observando a los niños traviesos. Durante todo el día, se divierten y corren como locos, y nadie les grita: “no corras“, ”no toques“, “cálmate”.

Los padres de estos niños inquietos consideran que un pequeño debe soltar toda su energía sin límites en su infancia. En este caso, al llegar a la edad adulta, le será más fácil centrarse en su camino.

7. Libertad razonable

En las familias sabias, a los niños, en realidad, se les permite mucho. Hasta una nueva imagen aparecida de repente en la pared, se percibe por la madre de la siguiente manera: “Papá, mira qué habilidades artísticas tiene uno de nuestros hijos”.

Sin embargo, existen límites que no se pueden sobrepasar, y se refieren, por ejemplo, al respeto por los mayores.

8. El papá es el líder y la madre, junto a él

El respeto por los mayores se inculca a los niños de las familias sabias desde la infancia. En estas familias, cada pequeño sabe que en el primer lugar se encuentran su padre y madre, y lo que ellos hacen, mientras que los niños ocupan un segundo plano.

Por lo tanto, los mismos hijos nunca bombardean a los padres con gritos del tipo “hazlo“ o con gritos de ”yo quiero”, siempre tratan de lograrlo por cuenta propia.

9. El autocontrol infantil existe

En las familias sabias no hay costumbre de castigar a los niños quitándoles algo. En vez de esto, se crean unas reglas que prometen algún beneficio por actuar según lo correcto. De esta manera, el niño no vive dentro de los estrechos límites de prohibiciones y castigos, sino que aprende a corregir su comportamiento por su propio bien.

10. Nada pasa desapercibido

Los psicólogos modernos aconsejan no alabar a los niños por cada garabato, estimulando, de esta manera, su desarrollo. Aunque los padres sabios creen que hay que ensalzar cualquier logro.

Incluso si a la madre, su hijo le trae un dibujo con un par de trazos sin sentido en una hoja de cuaderno, ella encontrará algo bueno en el cuadro y, sobre todo, lo que es más importante, desmostrará delante de otros familiares lo orgullosa que se siente por esa obra maestra.

Fuente: genial.guru

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