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10 Cosas importantes que necesitas enseñarle a tu hijo antes de que cumpla 10 años

Al convertirse en padre, cada persona asume una gran responsabilidad. Sin duda, todo el mundo quiere que su hijo crezca bondadoso, honesto y valiente. Pero todas estas cualidades no surgen del aire. Además de darle una buena educación, debes ponerle un ejemplo a seguir.

Nosotros en Genial.guru juntamos 10 cosas que es mejor que le enseñes a tu hijo antes de que cumpla 10 años.

10. Las niñas y los niños tienen los mismos derechos, debes respetarlos a todos

El respeto es una cualidad que definitivamente necesitas inculcarle a tu hijo. Incluyendo el respeto hacia otros niños, sin importar su género.

9. No temas equivocarte

Aprender de los errores ajenos es un talento que muy pocos tienen. Es importante saber aprender de tus fracasos. Enséñale a tu hijo a no temer perder y a cometer errores.

8. Las calificaciones no son lo más importante, lo que importan son los conocimientos

Los padres se la pasan regañando a los niños por cada calificación que no va de acuerdo con sus expectativas. Pero no siempre una calificación es un indicador de conocimientos. Tal vez tu hijo sólo está haciendo trampa. Incúlcale desde pequeño la idea de que los conocimientos son mucho más importantes que las calificaciones.

7. Los padres no son tus enemigos, siempre puedes buscar su ayuda

No todo el mundo sabe ser amigo de su hijo. Además, él ya tiene amigos. Todo lo que necesita son unos padres buenos que conocen la medida en todo. Muéstrale a tu hijo que puede tenerte confianza. Los sermones o los gritos no son la mejor manera de hacerlo.

6. No dejes que te ofenda nadie: ni otros niños, ni maestros

Muchas veces los padres dan a entender que los amigos, el maestro o simplemente otras personas tienen más autoridad que el niño. Esto da lugar a muchos complejos y la imposibilidad de defender su opinión. Cuéntale que el respeto es importante, pero también es necesario expresar su punto de vista y defenderse correctamente.

5. No hagas lo que no te gusta para ganar la aprobación de los demás

Tu hijo no siempre entiende que la popularidad no es lo más importante en la vida y busca ser popular cueste lo que cueste. Muéstrale con tu ejemplo que es más importante ser honesto que caerle bien a todo el mundo, sacrificando tus principios.

4. No temas preguntar si entiendes algo mal

Hacer preguntas es normal. Y es mucho mejor que estar sentado haciendo una cara inteligente, sin entender ni una sola palabra en realidad. Tu niño necesita aprenderlo desde pequeño.

3. Siempre di si te sientes mal

Ni las malas calificaciones, ni la ira del maestro deben ser el motivo por el cual tu hijo tema expresar que se siente mal. La salud está por encima de todo. Y es mejor que se lo expliques a tu hijo lo más pronto posible.

2. Respeta la naturaleza

¿Cuántas veces nos quejamos de que las calles están sucias, los parques están llenos de basura y el césped está pisoteado? Para enseñarle a tu hijo que hay que respertar la naturaleza, debes empezar contigo mismo y dar el ejemplo. Sólo en este caso el resultado será evidente.

1. Aprende a decir “no”

Enséñale a tu hijo a decir “no“. Tanto a los adultos, a sus maestros, sus amigos o hasta a ti mismo. Porque estás criando a una persona, no a un súbdito que debe obedecer siempre. La habilidad de decir ”no” es algo que tu niño necesitará en la vida adulta.

Fuente: Genial.guru

El truco que hará la crianza más fácil y eficiente

La crianza es un proceso importante que forma la personalidad y el futuro del niño. Por lo tanto, los padres usan todo tipo de métodos para llevarse bien con sus hijos y criarlos de la mejor manera. Pero existe un truco universal: si agregas a tu vocabulario sólo una palabra, la interracción con tu hijo se volverá más fácil.

Genial.guru decidió compartir contigo este método mágico que le ayudará al niño a sentir el apoyo de sus padres. Sólo se trata de sugerirle sutilmente qué hacer.

1.

La regla principal es la unidad. Lo que pasa es que los niños hasta los 9 años no tienen la noción de “yo“, pero entienden ”nosotros“. Por lo tanto, involucra a tu hijo en alguna actividad común, sobre todo, cuando él es el que se ofrece a ayudar (incluso si no sabe hacerlo). Usa la expresión “déjame enseñarte”. Así, el pequeño sentirá apoyo y colaborará contigo con más ganas.

2.

Muchas veces los padres cometen el error de ordenarle al niño a hacer algo. Él, sintiendo la autoridad del adulto, empieza a enojarse y se pone caprichoso. Existe una manera más eficiente: pedírselo. Si quieres que tu hijo haga algo, simplemente díselo: “Vamos a ponernos de acuerdo“. O también puedes ofrecer tu ayuda: ”Vamos a hacerlo juntos”. La colaboración funciona mejor que las órdenes.

3.

Existen otras dos armas secretas. No escatimes en “por favor“ ”gracias”: así desde la temprana edad acostumbrarás a tu hijo a ser agradecido.

4.

Comunícate con tu hijo de tal manera que sienta que su opinión también cuenta. Hazle preguntas y llega a un compromiso. Dile a tu hijo: “¿Y si me cuentas…?“, en vez de ordenarle con una voz estricta ”¡Cuéntamelo!”.

5.

En muchas ocasiones, los niños no saben qué es lo que quieren los adultos de ellos, lo cual provoca malentendidos y pataletas. Pero no hagas preguntas retóricas y formula tus peticiones de manera positiva. Sobre todo, recuerda: los niños esperan de sus padres ayuda y también quieren ser escuchados. Deja que se exprese y construye un vínculo familiar profundo con él.

Fuente: Genial.guru

Qué es la inteligencia emocional y cómo influye en el éxito de tu hijo

El interés universal por la inteligencia emocional, o Emotional quotient (EQ), surgió hace unos 20 años, cuando el psicólogo Daniel Goleman publicó un libro en el que describía su importancia. Hoy en día, muchos científicos confirman que este indicador juega un papel más importante en el éxito y el bienestar general de una personas que el coeficiente intelectual. Es mejor y más fácil desarrollar la inteligencia emocional durante la infancia, además, en esta tarea, los padres pueden ayudar bastante a sus hijos.

¿Qué es la inteligencia emocional?

La inteligencia emocional y la emocionalidad no son lo mismo. La emocionalidad a elevados niveles implica la reacción fuerte de una persona con respecto al mundo que la rodea. Un sujeto emocional, por ejemplo, gesticulará y reaccionará con impulsividad viendo una película interesante. Pero esto no significa que ostente una inteligencia emocional desarrollada.

La inteligencia emocional la posee una persona que sabe hacer lo siguiente:

  • comprender y percibir sus propias emociones;
  • manejar su comportamiento mientras siente una u otra emoción;
  • entender qué emociones experimentan otras personas;
  • utilizar el conocimiento sobre las propias emociones y las de los demás para la comunicación interpersonal.

¿Para qué sirve?

Los psicólogos modernos estiman que las personas con una inteligencia emocional desarrollada se convierten en buenos jugadores en equipo que se desarrollan en líderes. Saben negociar y conseguir sus metas, causando al mismo tiempo una buena impresión. Por supuesto, el conocimiento profesional también es necesario para el crecimiento personal y profesional. Pero desarrollamos la inteligencia emocional desde una edad muy temprana y, además, de forma inconsciente. Por lo tanto, los padres deben pensar en el futuro de sus hijos y ayudarlos a comprender el mundo multifacético de los sentimientos.

Ese desarrollo de la inteligencia emocional se produce, por muy trivial que pueda sonar, en los momentos emocionales de la vida. Prestando atención a la educación emocional, los padres incrementan el grado de confianza en el seno de la familia, pueden influir en sus hijos en una situación necesaria, así como criar a una persona coherente y segura de sí misma.

Algunos de los errores de los padres

Durante mucho tiempo, los padres de todo el mundo han seguido de cerca el progreso educativo de sus hijos en la escuela y, a la vez, han olvidado la educación emocional. Los estereotipos también influyen en la percepción correcta de los sentimientos. Realmente, a casi todos los niños varones se les ha prohibido llorar y a las niñas se les incidía en que no debían enojarse.

El psicólogo John Gottman identifica tres tipos de padres que tratan de manera incorrecta las emociones de sus hijos:

  • Los padres que rechazan las emociones. Fingen que las preocupaciones del niño son nimiedades y tratan de distraer a este de las mismas.
  • Los padres que no aprueban las emociones. Perciben las emociones negativas como incorrectas y a menudo castigan a los niños por tenerlas.
  • Los padres que no intervienen. Ven las emociones de los niños, pero no saben cómo ayudarlos, por lo que fingen que no sucede nada.

Estos enfoques no permitirán al niño evaluar correctamente sus propias emociones ni las de otras personas. Los psicólogos que estudian el desarrollo de la inteligencia emocional identifican varias reglas de oro de la educación que aconsejan seguir y cumplir.

Lo que los padres no deben hacer

  • Decirle al niño qué harías tú en su lugar o lo que él debe sentir, por ejemplo: “Estás triste, pero yo, en tu lugar, me sentiría muy feliz”.
  • Castigar al hijo por mostrar sus sentimientos.
  • Mantenerse alejado cuando el niño se siente mal.
  • Intentar ponerse en el lugar del niño. Puedes pensar que su problema carece de sentido. Recuerda que percibes el mundo de una manera diferente. El niño no debe ver tu actitud frívola o insípida hacia sus problemas.
  • Decirle al niño que su problema le sucede a todo el mundo y que algunas personas están, incluso, en una situación peor.

Estas acciones y otras de este tipo ofenden y devalúan, tanto el problema del niño, como sus sentimientos.

Lo que los padres deben hacer

  • Si el niño ha hecho algo no deseado, comenta su actitud y tus sentimientos. Por ejemplo: “Me preocupo cuando no contestas el teléfono” en vez de “Te portas demasiado mal”.
  • Muestra interés por los problemas del niño y tu apoyo incondicional. Trata de encontrar razones para alabarlo y no busques solo hechos por los que puedas regañarlo.
  • Intenta comprender qué emoción experimenta tu hijo. Recuerda que el niño no goza de un vocabulario tan rico ni tanta experiencia en la vida. Es posible que simplemente no entienda aquello que le preocupa. Por lo tanto, la pregunta “¿Qué pasó?” puede quedar sin respuesta. Es mejor explorar el terreno con preguntas que conduzcan hacia la causa: “¿No estarás muy cansado?”; “Veo que te sientes mal, ¿tal vez te haya ofendido un compañero de clase?”.
  • Escucha la respuesta de tu hijo y ayúdalo a describir sus sentimientos con palabras.
  • Habla con el niño sobre cómo se puede resolver su problema ahora y qué se puede hacer si este se repite.

Este tipo de acciones ayudarán a los padres a construir una relación cercana y cálida con sus hijos. Pero no olvides que, en la adolescencia, los hijos pasan por un período difícil de formación y cambios hormonales. En esta etapa, no vale la pena insistir demasiado en ofrecer tu ayuda. Especialmente, no debes entrometerte sin permiso en su vida personal: leer su correspondencia y diarios, por ejemplo. Actuando así, solo puedes destruir la confianza.

¿Estás de acuerdo con que una persona necesita comprender sus emociones y las de los demás? ¿Crees que algunas personas albergan lagunas para conocer e identificar sus emociones?

Fuente: Genial.guru

7 Consejos de una psicóloga y madre perezosa, cuyo método de crianza fue apreciado por padres de todo el mundo

Anna Bykova es una madre perezosa. Y no le provoca vergüenza admitirlo. Además, la psicóloga y autora de varios bestseller está incluso orgullosa de este “título” porque, en su opinión, esto le da al niño la posibilidad del desarrollo de la independencia. Es cierto que la mujer no está hablando de estar acostada en el sofá todo el día, sino de no querer hacer todo por sí misma. Por ejemplo, a veces es “demasiado perezosa” para lavar los platos, pero permite que un niño de siete años lo haga solo para que aprenda la coordinación. Y no importa que después hay que secar el agua en el piso y lavar los platos de nuevo, mientras él no lo vea.

Compartimos varios trucos de vida que facilitarán la vida de muchos padres.

Cómo enseñar a un niño a usar el orinal

¿Cómo? Gradualmente y con paciencia.

  • El orinal debe estar a la vista del niño y siempre en el mismo lugar. En ningún caso hay que forzar al niño que use el orinal.
  • Al principio, no olvides alabar cualquier resultado, independientemente de si queda algo en el orinal o simplemente si el niño simplemente te hizo un favor y, por alguna razón, apenas se sentó en este objeto extraño.
  • También puedes sentar un osito de peluche en el orinal y contar historias sobre lo maravilloso que es cuando los personajes de los cuentos de hadas tienen pantalones secos. Eso es suficiente. El resto es cuestión de tiempo.

Un extracto del libro de Anna Bykova Un niño independiente, o ¿cómo convertirse en una “madre perezosa”?.

Cómo prevenir las rabietas de los niños

  • Sacar de la vista del niño lo que no puede tomar.
  • Mostrar al niño un nuevo estímulo brillante, ofrecer otra actividad más interesante. Para este caso, siempre tuve conmigo burbujas o un globo que podía comenzar a inflar con urgencia, o pequeños juguetes de cuerda baratos.
  • Las tijeras son un juguete peligroso para un bebé, pero si él realmente quiere jugar con ellas, puede tocarlas bajo la atenta mirada de la madre. Demasiadas prohibiciones ponen nervioso a un niño y limitan su desarrollo.
  • Puedes decir “Por supuesto, pero después” o “Sí, pero…” con otras palabras: “Por supuesto, jugaremos, solo dormiremos un poco y luego jugaremos”.
  • Para interrumpir un juego para ir a comer, sugerimos que el niño alimente a su juguete. Para alimentar a un joven constructor, en lugar de “Deja los cubos, vamos a comer un poco de sopa”, anuncia que el equipo de construcción tiene su hora del almuerzo.
  • Ofrecemos una alternativa, cuya esencia es que el niño igual lo hará a nuestra manera: “¿Primero armarás autos o soldados?”. Este método no va a funcionar siempre: solo a partir de la edad cuando el niño pueda elegir o rechazar ambas opciones.

Cómo calmar a un niño si ya ha comenzado la rabieta

Si ya no puedes evitar la rabieta, la secuencia de tus acciones puede ser la siguiente:

  • Desviar la atención.
  • Calmar. Como regla, con el tiempo, cada familia desarrolla su propio ritual para calmar a un niño. Puede ser el mismo poema, cuento de hadas o juego. Por ejemplo, la madre sopla para secar sus lágrimas. O da al niño de beber agua “mágica” que calma.
  • Ignorar. Si ya has usado todos los demás métodos y no hay peligro para su salud (un ataque epiléptico, un ataque de asma), puedes dejar que el niño llore solo o simplemente ignorar el llanto por un tiempo. No regañar, no encerrar al niño, sino expresar con calma la conclusión: “Probablemente, solo quieres llorar ahora… Cuando te canses de llorar, tú y yo [sugerir algo interesante]”.

Cómo alimentar a un niño que no come mucho

Comer es la necesidad natural del cuerpo. Intenta “olvidarte” de alimentar al bebé. Te notificará que tiene hambre con un grito fuerte y no se calmará hasta que lo alimenten. El niño sabe mejor cuándo y cuánto necesita comer.

  • Cuando le ofrezcas a un niño una comida variada y multicolor, recuerda un momento psicológico delicado: ¡lo principal es no comenzar a persuadir! Mejor dejar que el niño tenga hambre. Cuando la comida se asocia solo con momentos positivos, el apetito es mucho mejor.
  • Si también vas a involucrar al niño en el proceso de cocción, le vas a permitir crear en la cocina, experimentar con ingredientes, elegir alimentos para la cena en la tienda, entonces el pequeño chef no tendrá ningún problema con el apetito.
  • Y si, una vez más, la madre quiere “alimentar de más” a un niño, vale la pena detenerse y pensar: “¿Qué me obliga a hacer esto? ¿Estereotipos del pasado? ¿Mis propias ideas de que hay que comer todo lo que está en el plato? ¿Miedo de que el niño se quede con hambre?”. Créeme, el niño mismo no es su propio enemigo, todavía tiene contacto con su cuerpo. Va a comer cuando tenga hambre. Hacerlo comer demasiado está lejos de ser la mejor forma de cuidado de los padres.

Si el niño no come nada

  • Si tu hijo “no come nada” durante la comida principal, intenta dejar que coma bocadillos entre las comidas.
  • Trata de sacar los alimentos con potenciadores de sabor y aromatizantes. Cuando un niño se acostumbra a varios “mejoradores de sabor”, una comida saludable en el jardín de infantes comienza a parecerle poco apetecible.
  • Menos cosas dulces.
  • Caminar más, más actividad física. Estoy segura de que esto tendrá un efecto favorable en el apetito de un chico.

Cómo dormir a un niño

Las razones por las que es difícil conciliar el sueño incluyen el hábito de quedarse dormido llorando, la percepción del sueño como un castigo y la importancia hipertrofiada de quedarse dormido cuando lo dicen los padres.

Compartiré mis descubrimientos y los métodos utilizados por mí cuando trabajé en el jardín de infantes.

  • Terapia orientada al cuerpo. Me sentaba en la silla junto a la cama. Ponía una mano del niño en su cadera, al mismo tiempo fijando suavemente sus piernas y la otra mano en el hombro y hacía movimientos de balanceo muy leves. Esto le permitía lograr la relajación muscular, así como relajar el sistema nervioso del cuerpo.
  • Respirar juntos. Sosteniendo mis manos sobre el cuerpo del niño, me unía a su respiración y respiraba un rato como él. Poco a poco, hacía mi respiración más profunda. Luego comenzaba a balancearse lentamente rítmicamente. Debido a los movimientos oscilatorios y la respiración lenta, llegaba la relajación y los niños se dormían muy rápido.
  • Lectura monótona. Al leer el texto del cuento de hadas, insertaba las frases sobre la relajación y el sueño: “Y luego llegó la princesa… Y el príncipe… Y se fueron a descansar un poco, porque después tenían muchas cosas que hacer…”. Es necesario leer de forma prolongada, exhalando, con pausas para una respiración suave y una desaceleración gradual en la velocidad del habla. Con este tipo de lectura, también se produce la desaceleración en la respiración entre los oyentes.

Cómo enseñar a un niño a dormir por separado

  • Introducir un atributo del sueño tranquilo. Puede ser un juguete con el que el bebé va a dormir. Con un juguete así, es fácil conciliar el sueño no solo en su cama, sino también en cualquier otro lugar.
  • Mudarse juntos a la cama nueva. Si el niño durmió en la cama de los padres, primero la madre puede mudarse con el bebé a su cama mueva. Y luego, primero se acostumbra a la cama nueva (junto a su madre), y después, en su cama ya habitual, se acostumbra a dormir sin su madre.
  • Crear un incentivo adicional. Y si la motivación personal no es particularmente fuerte, entonces se puede crear un incentivo adicional. Para hacer esto, puedes elegir con el niño ropa de cama nueva y algunos accesorios: estrellas resplandecientes en el techo, una hermosa lámpara de noche y un talismán para los buenos sueños.

Cada madre tiene sus propios secretos de crianza. Comparte en los comentarios cómo enseñaste a tus niños a usar el orinal. ¿O tal vez tienes tus trucos de vida sobre cómo acostar a un bebé o alimentar a quien come poco?

Fuente: Genial.guru

7 Trucos para no le grites nunca a tu hijo

La paternidad no es fácil, y enojarte cuando tus niños se portan mal es completamente natural. Pero si los padres expresan sus emociones a través de gritos y bofetadas, esto puede tener serias consecuencias para el desarrollo de la personalidad del pequeño y para su salud mental. Un estudio realizado a 976 familias mostró que un grito de un papá causa cambios negativos en la estructura del cerebro y conduce a la depresión y al comportamiento antisocial en la adolescencia. Y aunque algunos creen que, sin tales medidas de crianza, el niño vivirá de sus padres e intentará dominarlos, existe una forma de transformar las relaciones familiares de tal manera que ya no sea necesario levantar la voz.

Estos sencillos pasos ayudarán a las mamás y a los papás a aprender cómo comunicarse con sus hijos de manera calmada y constructiva en cualquier situación.

1. Encontrar el desencadenante

Todos sabemos que gritar está mal, pero a veces no podemos evitarlo. Por ejemplo, están llegando tarde al kínder, y el niño no quiere vestirse. Te irritas e inmediatamente agarras a tu hijo y, sin ocultar tu rabia, empiezas a vestirlo. Las situaciones que te causan una reacción exagerada son considerados los desencadenantes.

El doctor y autor del popular libro Anger Kills (La rabia mata), Redford Williams, ofrece recordar y anotar los momentos que te causan ira para prepararte para ellos con anticipación o aprender a evitarlos. Por ejemplo, puedes acostar al niño media hora antes y, en la mañana, organizar una competencia para ver quién se viste más rápido.

2. “Pedir” que tu cerebro te advierta sobre un brote de ira

Es imposible evitar todas las situaciones exageradas. Pero si sabes de antemano qué es lo que generalmente te hace enojar, puedes detener las crisis. La autora del blog “Woman from Mars”, la exvicepresidenta de la compañía 20th Century Fox, Olga Nechaeva, cuenta sobre una técnica que la ayuda a lidiar con las emociones.

Imagina una situación: te sientes terriblemente cansada después del trabajo, te cuesta hacer dormir a tu hijo, sales de puntillas de la habitación y ya anticipas una media hora a solas contigo, cuando, de repente, suena el grito exigente “¡Mamá!”. Justo en ese momento, cuando estalla la ira, es importante comprender lo que te está sucediendo. ¿Aprietas los puños? ¿Te quedas sin aliento? ¿Te llena el resentimiento y la sensación de impotencia? Y luego tienes que recordar cómo se siente esta explosión de emociones, y “asignarle una tarea” al cerebro para que la próxima vez te avise que el ataque está por empezar.

Olga dice: “La próxima vez que escuche ‘¡Mamá!’, de repente voy a notar que estoy pensando: ahora me volveré loca. Así funciona el aviso. Y nos da una ventana de responsabilidad, un segundo para respirar y poder elegir entre actuar como antes después de cualquier desencadenante o enfrentarlo”. Por ejemplo, advertirle al niño que quieres descansar y que, si necesita algo, que vaya a buscarlo él mismo, es una buena forma de evitar rabietas.

3. Encontrar tu camino para controlar la ira

Cuando nos damos cuenta claramente de que hubo un desencadenante, su poder sobre nosotros se debilita. En ese momento podemos usar nuestra propia manera de calmarnos: ir a otra habitación, contar hasta 10, respirar profundamente o decir una palabra que te haga detenerte. En la película Locos de ira, era la palabra “gusfraba”. Los personajes tenían que decirla cantando durante un estallido de rabia. También puedes inventar tu propia frase clave.

4. Aprender a expresar emociones negativas sin agresión

Tienes que estar atento a cualquiera de tus emociones, incluso si se trata de ira o irritación. Es importante no reprimir tus propios sentimientos, sino aprender a expresarlos de manera constructiva. En lugar de elevar la voz, intenta liberar tu presión de otras maneras.

1. Usa mensajes “Yo”. Por ejemplo, en lugar de decir “Hiciste algo malo”, di “Me molestó tu comportamiento”. Esto permitirá expresar sentimientos negativos sin ofender al niño.

2. Convierte todo en una broma. Por ejemplo, puedes gruñir ferozmente, cantar ópera dramática, exclamar que tu paciencia se ha agotado y mandar a un monstruo de peluche resolver la situación, convirtiendo una situación difícil en un juego.

En caso de poder evitarlo, discúlpate. Después de una pelea, cuando todos los participantes se hayan calmado, discute sus causas y describe cómo te sentiste. Cuando en las relaciones familiares hay mucha confianza, uno quiere gritar mucho menos a menudo.

5. Declarar “Un día tranquilo” en tu familia

Si no puedes contenerte, haz un pequeño experimento. Trata de no gritar solo por un día (es mejor tomar un día de fin de semana para esto) y pídele al niño que haga lo mismo. Y pase lo que pase, intenta resolver el problema sin levantar la voz. Puedes declarar un “día tranquilo” una vez a la semana, y las formas para solucionar cosas que inventes durante ese período de “tregua” pueden ser utilizadas diariamente.

6. Reemplazar órdenes con reglas

En su libro ¡No les grites a los niños! ¿Cómo resolver los conflictos con los niños y hacer que te escuchen?, el psicólogo Daniele Novara aconseja a los padres establecer reglas claras en la familia. De esta forma, muchas razones para generar conflictos desaparecerán por sí mismas. No confundas las reglas con órdenes como “¡Siéntate y come!”, o “¡No tardes!”. Cuando ordenamos, siempre corremos el riesgo de enfrentar la desobediencia. Establece procedimientos claros que todos deben respetar de forma sistemática: a qué hora hay que acostarse, cómo hay que comportarse en la mesa, cuánto tiempo se debe pasar frente la computadora. Estas ayudarán al niño a entender cómo comportarse y, en ese marco, actuar de manera independiente.

7. Comprender las causas de tu ira

Supongamos que un niño tiene recibió una mala nota o se le cayó un vaso de jugo. Nada fuera de lo común, ¿pero te enfurece? Piensa en qué causa esa reacción. La psicóloga Lyudmila Petranovskaya argumenta que el motivo puede ser el agotamiento emocional de los padres, los sentimientos de culpa y el temor a la condena de los demás. Cualquiera sea el motivo de tu enojo, trata de descubrirlo, solo o con un psicoterapeuta. La ira a menudo reemplaza experiencias más profundas y, quizás, al cuidar tu estado mental, harás que la vida sea más fácil tanto para ti como para tus hijos.

¿Cómo actúas cuando tus hijos te hacen enojar?

Fuente: Genial.guru

9 Principios del castigo a un niño que no dañarán su autoestima

Según las estadísticas, casi todos los padres están convencidos de que están criando bien a su hijo. En la práctica, no todo es tan idílico. Por regla general, los errores se ven reducidos a la incapacidad de controlar sus propias emociones y de aplicar un castigo similar al mal comportamiento. Esto, a su vez, conduce a consecuencias desagradables para la vida futura del niño: aparecen complejos, temores y actitudes inadecuadas.

A la hora de profundizar en esta cuestión, se antoja básica la ayuda de los especialistas que saben qué tipo de castigo y en qué situaciones este puede ser necesario.

1. No castigar por los actos sin intenciones maliciosas

En la mayoría de los casos, el niño no fue impulsado por un deseo de hacer algo malo, sino por su instinto de investigador. Si el pequeño lo hizo por motivos de este tipo, vale la pena apoyarlo, incluso si a su acto le siguió un disgusto. Lo mismo puede aplicarse a esas situaciones causadas por un accidente. El niño necesita que empaticen con él y se le sugiera cómo es mejor corregir las consecuencias derivadas del hecho.

Castigando por mala conducta una acción involuntaria, los padres se arriesgan a crear a una persona indecisa. Hará lo que le digan a la perfección, ya que se acostumbrará a comportarse de manera impecable en presencia de una persona autorizada. Al llegar a ser adulto, tendrá problemas para tomar sus propias decisiones, siéndole difícil asumir responsabilidades.

2. Prohibir y pedir son cosas diferentes

Este tipo de situaciones se denominan “acciones estereotipadas”. Por norma, los partidarios de una educación tradicional suelen caer en esto. La motivación de un adulto en este caso es sencilla: “porque es necesario” o “porque así lo hicieron mis padres”. Por ejemplo, entre las frases “es mejor que no juegues a la consola” y “no juegues a la consola” encontramos una gran diferencia: en el primer caso, es una petición, mientras que en el segundo, una orden. Regañar por este incumplimiento tiene sentido solo en el último caso.

Para un niño emocionalmente fuerte, esto no supondrá trauma alguno, mientras que a uno sensible le puede causar dolor. Al llegar a la edad adulta, se creará un sentimiento de culpabilidad. Cumplirá con las peticiones de absolutamente todas las personas a las que respeta, ya que temerá las consecuencias negativas de negarse a ellas o fracasar.

3. El castigo debe imponerse con la mente fría, sin emociones

Si un niño no quiere obedecer, algunos padres experimentan por ello una ira incontrolable, aunque generalmente lo amen con locura. Con frecuencia, esto viene asociado al hecho de que los adultos albergan expectativas demasiado altas con respecto al niño. Y cuando estas expectativas se enfrentan con la realidad, los padres acaban experimentando insatisfacción. Estas emociones, simplemente, deben eliminarse.

Un niño con una mente sana, a menudo, no se verá afectado por gritos frecuentes y el mal genio de sus progenitores, pero si el pequeño es demasiado susceptible, puede acabar teniendo problemas en el futuro. Entre ellos, los psicólogos hablan de la aceptación del papel de víctima, así como una dependencia a las personas con un estatus social más elevado.

4. El castigo en público es inaceptable

El castigo en público provoca en el niño un sentimiento de vergüenza frente a la sociedad que le rodea y, a menudo, solo desemboca en ira contra los padres. Los psicólogos no recomiendan utilizar incluso frases tan comunes del tipo “¿y qué dirán los demás?” Aproximadamente lo mismo, por cierto, ocurre con estimularlo en público, pero lo que se fomenta en este caso no es la vergüenza, sino las tendencias narcisistas.

El niño, resignado a ser “flagelado” delante de todos, se siente constantemente humillado y espera a que pronto vuelva a pasarle lo mismo. En la edad adulta, se convertirá en una persona que depende totalmente de la opinión de la mayoría, por lo que es poco probable que pueda tomar decisiones basadas en sus ideas personales sobre el mundo.

5. Si lo amenazaste con un castigo es necesario llevarlo a cabo

Si el adulto prometió un castigo, este debe cumplirlo. La amenaza no llevada a su fin, según los psicólogos infantiles, resulta ser peor que la ausencia de un castigo en absoluto. El niño se da cuenta de que las palabras de los padres se las lleva el viento y deja de tomarlas en serio. El sistema de valores en el niño se convierte en no apto para su uso: no puede entender la diferencia entre una acción mala y otra buena porque carece de un sistema de control definido.

Sin embargo, puedes olvidarte del castigo si la amenaza del mismo tuvo su efecto. Pero en este caso es necesario informar al niño que esta no es la norma habitual, sino una rara excepción a la regla.

6. ¿Se desconoce quién es el culpable? ¡Todos castigados!

Si un adulto no está seguro de quién es el culpable, castigar a un solo niño no es la mejor solución. En el caso de que haya amigos con él, es mejor abstenerse de realizar críticas en general, ya que no se debe regañar a los hijos de otras personas. Si son hermanos y el hecho es grave, obligando a un castigo, lo mejor será castigarlos a todos por igual.

De lo contrario, el “culpable” obtendrá el complejo de víctima y en el futuro puede convertirse fácilmente en alguien que siempre tiene la culpa de todo. Mientras que los no castigados desarrollarán una autoestima excesiva y un sentido de inmunidad, lo que tampoco, probablemente, tenga un efecto positivo al alcanzar su vida adulta. Por supuesto, estas consecuencias se manifestarán solo si los padres castigan regularmente a uno sobre el resto.

7. El niño es responsable solo por la acción actual y no por los errores cometidos en el pasado

Una de las reglas básicas de la educación: “castigado, perdonado, olvidado”. Un niño al que se le recuerda constantemente sus errores del pasado se convierte en un adulto sin iniciativa. Tiene miedo de innovar y por eso opta por la rutina. También le será muy difícil para una persona así aprender de sus errores: en vez de analizar cada situación en particular, simplemente entrará en bucle basándose en ellas.

En el caso de que los padres descubran un “delito” menor, al pasar mucho tiempo, después de que este se cometió, los psicólogos también recomiendan rechazar el castigo. Basta con explicarle al niño en qué consiste su culpa.

8. El castigo debe ser proporcional a la edad y sus predilecciones

El sistema que se sigue a la hora de castigar debe ser claro y equilibrado. No tiene sentido regañar de la misma manera unas malas calificaciones en la escuela que una ventana rota en la casa del vecino. A daños menores, castigos pequeños, mientras que por una mala conducta, de carácter grave, un castigo severo.

También hay que tener en cuenta la edad y sus aficiones. Si un adolescente adora las redes sociales, su ausencia obviamente se percibirá como un castigo severo, pero para un pequeño que utiliza los servicios de mensajería instantánea, no de una manera tan activa, este castigo puede carecer incluso de sentido.

Un niño a quien se le regaña del mismo modo por todas las travesuras y malos comportamientos no podrá construir un sistema adecuado de valores morales. Le será difícil distinguir las cosas según su significado. En términos generales, no verá la diferencia entre una ventana rota y suspender un examen.

9. Regañar sin recurrir a palabras obscenas ni a insultos

Esto sucede espontáneamente y bajo la influencia de emociones fuertes. Muchos padres ni siquiera se dan cuenta de qué es lo que llaman a sus hijos. Mientras tanto, los psicólogos recomiendan emplear solo un vocabulario neutral, no evaluativo.

En un niño que se aprecia sensible, los insultos bajan su autoestima. La palabra, soltada por su mamá o papá fruto del calor de la ira, puede quedar grabada a fuego en la memoria de incluso una persona adulta. Por cierto, a las niñas, estas cosas les afectan con mayor fuerza porque son más propensas a la reflexión que los representantes del sexo masculino.

¿Tal vez, tú personalmente te topaste con métodos erróneos de castigo que tuvo sus consecuencias? ¿Castigas o no a tus hijos? Cuéntanos más sobre ello.

Fuente: Genial.guru

5 Razones cruciales por las que el castigo físico es una manera terrible de criar a un niño (Y 5 métodos que funcionan mejor)

El castigo físico es un método común que se emplea para “educar” a niños malcriados o desobedientes: al menos, 4 de cada 5 padres lo hacen y 9 de cada 10 veces, es una mujer, ya sea su madre o una cuidadora. Algunos no dudan en darles azotes a sus hijos y los más desesperados utilizan cualquier cosa que tengan a mano, como un cinturón. Pero a pesar de que piensan que están poniendo a sus hijos en el camino correcto y creen que sus acciones son inofensivas, al final, las investigaciones demuestran que no solo son perjudiciales, sino que no funcionan.

1. No funciona y empeora las cosas

Es cierto, los niños pueden ser agresivos y la paciencia de los padres tiene sus límites, pero cuando estos recurren a los azotes no se logra nada. Las investigaciones revelan que la violencia no funciona a largo plazo como método para disciplinar a un niño, porque necesitan interiorizar las causas de su mal comportamiento. En otras palabras, los niños necesitan entender; requieren de una explicación de por qué la manera en la que se comportan no es la adecuada. La violencia es solo una forma rápida de detener las acciones del niño.

2. Es el camino para convertirse en un padre abusador con un niño maltratado

Abused little girl with a broken arm covering here face while crying. Concept photo of child abuse, violent in the family,domestic violent, social issues.

Las investigaciones revelan que la mayoría de los casos de abuso infantil comenzaron con unos azotes. Dado que los castigos físicos no funcionan, los padres generalmente aumentan la cantidad de fuerza empleada cada vez que su hijo no se comporta como debería. En cada ocasión, esperan que el castigo físico tenga un efecto disciplinario permanente, pero eso nunca sucederá. Como resultado, aumentan el uso de la fuerza y, al final, terminan abusando de sus hijos de una forma que nunca se llegaron a imaginar antes.

3. La violencia alimenta a un futuro agresor

Los niños que fueron castigados físicamente durante su infancia son más propensos a emplear la violencia contra sus propios hijos y compañeros. Incluso tienen un mayor riesgo de convertirse en delincuentes ante las autoridades. Y esto no resulta extraño, las palabras de los padres pueden persuadir a los niños, pero su ejemplo tiene un impacto mucho mayor en ellos. Si una mamá o un papá recurre a una bofetada para resolver un conflicto, eso es lo que el niño aprenderá y hará.

4. Los niños pueden comenzar a sufrir depresión

Lost child (girl age 6) cries on steps in a city street alley.

Si tu pareja te golpeara, ¿seguirías creyendo que te quiere? Difícilmente, y lo mismo sucede con un niño. Los más pequeños comienzan a tener dudas sobre el amor de sus padres y madres en el momento en que les imponen castigos físicos. Dado que la vida de un niño gira en torno a sus padres, comienzan a sentir completamente que no los aman y pueden empezar a sufrir depresión. Esto afecta al proceso de socialización de los niños y los frustra.

5. Literalmente, hace enfermar a los niños

Sick boy

Solo por presenciar constantemente la violencia, un niño alcanza niveles de estrés que deterioran su sistema inmunológico. Enfrentarse de manera regular a castigos físicos tiene un efecto todavía mayor, debido a que degenera el sistema inmunológico de tal modo que el niño se vuelve más susceptible a las enfermedades. En los casos en que el niño ya presente problemas de salud, el castigo físico solo los empeora.

Qué puedes hacer en vez del castigo físico, cuando…

Está agotando tu paciencia
Reconsidera tus expectativas y pregúntate si el comportamiento de tu hijo es acorde a su edad y etapa de desarrollo infantil, como lo fue en su momento los interminables “por qué” de los niños de 2 años. Esto puede retrasar tu impulso y ayudarte a reflexionar sobre la situación con una actitud mucho más benevolente.

Le has pedido repetidamente que se comporte bien, pero sigue desobedeciendo
Evita asumir que el niño sabe cuál ha sido su error o a qué te refieres cuando dices “sé bueno”. Sé preciso a la hora de explicar qué está haciendo mal y por qué. Un simple “no pellizques a tu hermano, eso duele”, funcionará.

Tu hijo está a punto de perder el control
Cuando los niños están a punto de perder el control, responder aumentando la tensión tiende a empeorar la situación. Mantén la calma, busca el contacto visual y baja el volumen de tu voz. La calma tiene una poderosa capacidad para hacer un llamamiento a la paz.

Tu hijo tiene una rabieta
Utiliza tu tarjeta de “tiempo de reflexión”. Con calma, lleva a tu hijo a un lugar tranquilo y explicale por qué su comportamiento no es aceptable. Luego dile que puede volver al juego en cuanto se calme y espera durante 2 minutos. Si se retoma la discusión o los gritos, comienza nuevamente la cuenta de los 2 minutos. Es mejor acompañarlo para ayudarlo a calmarse.

Tu hijo, ya no tan pequeño, no quiere hacerte caso
Permite que ocurran las consecuencias de su mala conducta si estás seguro de que estas no le harán daño. Podrá aprender de sus errores. Decirle “te lo dije” ¡está prohibido!

¿Alguna vez has aplicado alguno de estos métodos? ¿Crees que los padres también sufren por haber aplicado un castigo físico a sus hijos? ¡Deja tu opinión en los comentarios!

Fuente: Genial.guru

 

La primera imagen que veas puede revelar lo que más anhela tu corazón

Los estudios han demostrado que diferentes personas pueden interpretar lo que ven de manera muy distinta según sus personalidades. Los ojos lo ven todo, pero el cerebro elige primero lo que es más importante para ti. En esta prueba en particular, verás lo que es realmente más valioso para ti.

Recuerda que es solo un juego, ¡no te lo tomes demasiado en serio! Sin embargo, si encuentras que los resultados son acertados, tal vez no sea solo una broma después de todo.

1. ¿Qué es lo que ves primero?

Cebra: eres una persona extrovertida, te encanta hablar, salir de fiesta, conocer gente nueva y hacer cosas nuevas. Seguir una rutina no es tu estilo.

León: eres introvertido, te gusta pasar tiempo de calidad solo o en la compañia de un ser querido, una copa de tu bebida favorita y algunos episodios de tu programa de televisión favorito.

2. ¿Qué es lo primero que ves?

Árbol: puedes estar un poco tranquilo, pero no porque seas tímido. Simplemente te gusta ser quien eres y no necesitas la aprobación de nadie.

Gorila: eres un maximalista y un perfeccionista. Solo ten en cuenta que a veces puedes ser demasiado crítico y esto puede dañar a las personas.

Leona: tienes una personalidad muy fuerte y no dejas que nadie se interponga en tu camino.

Pescado: eres muy sensible y tienes una personalidad suave y un corazón bondadoso. No dejes que otras personas lo den por sentado.

3. ¿Qué es lo primero que ves?

Bebé: te gusta tener tiempo para ti mismo y no deberías sentirte culpable si simplemente no tienes ganas de salir. Eso está bien, sé tú mismo.

Pareja: amas a tus amigos y aunque no te gusten las fiestas ruidosas y los grupos grandes, tienes algunos amigos muy cercanos y harías cualquier cosa por ellos.

Árboles: tienes una personalidad muy alegre y siempre estás abierto a nuevas experiencias. El cambio no es gran problema para ti. ¡De hecho, te encanta que haya cambios!

4. ¿Qué es lo primero que ves?

Árboles: tienes una gran intuición y siempre confías en ella. Tienes una personalidad muy relajada y te gusta pasar un rato tranquilo sin hacer nada.

Tigre: “No te preocupes del problema, si el problema no te molesta”. ¡Este dicho lo dice todo acerca de ti! Tienes una mente muy fuerte y una vez que tomas una decisión, nada puede hacerte dudar de que fue la correcta.

5. ¿Qué ves primero?

Árboles: tu energía infinita es increíble. Eres espontáneo y siempre estás listo para explorar nuevos lugares. Posiblemente no puedes tener 2 días que sean exactamente iguales.

Cara: te gusta tener todo en orden. Tener cada cosa bien planificada y saber lo que sucede mañana, la próxima semana o incluso el próximo mes, ya que eso te hace sentir seguro y cómodo.

6. ¿Qué ves primero?

Saxofonista: eres una persona muy social y agradable y el alma de cada reunión. No es de extrañar que todos quieran ser tus amigos. Solo no olvides que de vez en cuando, todos necesitamos un descanso para recargar energías.

Cara: las grandes fiestas ruidosas no son para ti. De hecho, a menudo te sientes emocionalmente agotado y físicamente exhausto al estar en un grupo de personas durante mucho tiempo.

7. ¿Qué ves primero?

Rostro: eres muy sensato, fácil de hablar, comprensivo y sincero.

2 Figuras: eres muy competitivo y se aplica a todo campo de la vida, no solo al deporte o al trabajo. Hagas lo que hagas, solo tienes que ser el mejor. Es genial establecer metas altas, pero recuerda que incluso los mejores necesitan descansar.

¿Lo hicimos bien? De cualquier manera, cuéntanos sobre tus resultados en los comentarios y comparte este artículo con tus amigos y familiares.

Fuente: Genial.guru

El ejercicio del gusano, la sencilla actividad que ayuda a tonificar abdomen, brazos y glúteos

Así es. Con tan solo un ejercicio puedes tonificar tres de los músculos por los que las mujeres suelen decidirse a comenzar a hacer ejercicio: el abdomen, los brazos y las piernas. Además, también trabaja los músculos de la espalda. En este artículo aprenderás a hacerlo.

Rutina que puede ayudarte a tonificar los músculos más difíciles.

Ejercicio del gusano, famoso por su exigencia y sencillez

El gusano es un ejercicio bastante conocido entre las personas que practican crossfit, ya que trabaja prácticamente con todo el cuerpo y es un ejercicio sencillo. Al mismo tiempo, requiere de mucho esfuerzo para su ejecución porque activa más de un músculo: el abdomen, los glúteos y los brazos. Se le conoce con este nombre porque, curiosamente, imita los movimientos de un gusano al desplazarse.

Lo mejor de este ejercicio es que te ayuda a trabajar, definir y fortalecer los músculos sin necesidad de ningún aparato, equipo o accesorio. Además, puedes hacerlo en cualquier momento y lugar que decidas.

Cómo hacer “el gusano” correctamente

  1. Ponte de pie, con los pies abiertos a la altura de los hombros o de las caderas.
  2. Inclina el tronco hacia adelante para apoyar las manos en el suelo, justo frente a los pies.
  3. Desplázate con las manos, como si estuvieras caminando con ellas, de manera las uses para apoyar el peso de tu cuerpo. Hay que mantener el tronco firme y contraer los glúteos, mientras que la espalda debe estar en posición neutral.
  4. Según cómo te sientas, puedes desplazarte con las palmas de tus manos o con el antebrazo hasta llegar a la posición de plancha.
  5. Mantén esa posición de plancha el tiempo que consideres prudente.
  6. Vuelve a la posición inicial haciendo las indicaciones al revés; es decir, desplazando las manos hacia los pies y luego levantando el tronco.
  7. Dependiendo de tu condición, se puede empezar con 2 o 3 series de 10 a 15 repeticiones y, posteriormente, añadir más esfuerzo.

Beneficios de practicar “el gusano”

Además de ejercitar y tonificar los músculos ya mencionados, el ejercicio del gusano también tiene otros beneficios:

  • Calienta todo el cuerpo, por lo que si estás acostumbrado a ejercicios de mayor exigencia, este te puede servir como calentamiento.
  • Además de los glúteos y el abdomen, fortalece los hombros, los bíceps, el antebrazo, la parte superior e inferior de la espalda y el pecho.
  • Aumenta el equilibrio.
  • Ayuda a estabilizar la columna vertebral.

Cómo evitar lesiones

Para evitar cualquier tipo de lesión durante la práctica de este ejercicio, debes seguir las siguientes recomendaciones:

  • Mantén las piernas y la espalda siempre rectas durante todo el ejercicio. Por ningún motivo permitas que tus caderas se hundan.
  • Los movimientos deben ser controlados, por lo que también se deben hacer lentos en vez de apostarle a la velocidad; no tiene nada que ver la rapidez con los resultados.
  • Se deben mantener los movimientos estabilizados, de ahí la importancia del ejercicio controlado.
  • Puedes intercalar estos ejercicios con otros que trabajen los mismos músculos para que el tiempo de recuperación sea menor entre cada serie y así no te enfríes.

Indudablemente, este ejercicio también requiere de mucha constancia y fuerza de voluntad, pero creemos que te será más sencillo realizarlo debido a que no requiere de ningún accesorio para su realización y es un ejercicio sencillo.

¿Qué piensas de este tipo de ejercicios que aportan tantos beneficios y se realizan en poco tiempo? ¿Conoces otros de ese tipo? Comparte tu experiencia en los comentarios.

Fuente: Genial.guru

La ciencia explica cómo la ira te hace ganar peso

La ira no es solo gritar y estar de mal humor. Hay 3 tipos de ira. Y cada uno de ellos tiene sus propios síntomas, que incluyen, por ejemplo, el sentido de culpa, el comportamiento de riesgo, llanto falso y muchos otros. Por lo tanto, la ira no es tan simple como puede parecer. Además, su influencia sobre nosotros puede ser mucho más seria que una pelea o una velada arruinada. Uno de sus efectos secundarios es la obesidad.

Todos podemos enfadarnos de vez en cuando. Pero estar constantemente en este estado puede ser perjudicial para tu peso corporal.

Todo comienza con la adrenalina

La ira se manifiesta no solo en nuestro estado emocional, sino también en los procesos químicos de nuestro cuerpo. Cuando nos enojamos, se libera adrenalina. Nos sirve para prepararnos para “luchar o huir”. Nos activa y provoca la ansiedad.

Debido al flujo de sangre desde los órganos internos a los músculos, no sentimos hambre mientras estamos enojados. Pero esto solo tiene un efecto a corto plazo.

Después de que el nivel de adrenalina baja, sentimos la necesidad de reponer la energía perdida, entonces comenzamos a comer. Pero el hecho de que estamos nerviosos puede llevarnos a recurrir a la alimentación emocional e irracional. Esto significa que podríamos comer algo que no es bueno para nosotros, que nos traerá alegría y comodidad, sin tener en cuenta si es saludable para nosotros o no.

Qué puedes hacer

Trata de no comer para combatir tu estrés. Sigue tu dieta y detente cada vez que te des cuenta de que estás llena. Esto te ayudará a prevenir el aumento de peso.

Nuestra ansiedad provoca más estrés

La ansiedad aumenta el estrés. Debido a esto, el nivel de la hormona cortisol aumenta. Además de ser perjudicial para el corazón y la tensión arterial, también afecta nuestro peso.

El cortisol convierte el azúcar en la sangre en grasa e inhibe la digestión. Y como resultado, conduce al aumento de peso y forma grasa que puede ser perjudicial para nuestra salud.

Qué puedes hacer

Combate tus emociones negativas con un pasatiempo activo. Ve al gimnasio, haz ejercicio o sal a caminar por el parque. Esto te ayudará a cambiar tu estado de ánimo y a ordenar tus pensamientos.

Perdemos el control del apetito

El estrés a su vez conduce a problemas para dormir. Cuando no dormimos lo suficiente, no tenemos energía. Y es más probable que intentamos compensar su falta con carbohidratos, que se encuentran en bebidas dulces, golosinas y otros alimentos poco saludables.

Al mismo tiempo, nos resulta más difícil controlarnos. La falta de sueño afecta el funcionamiento de las hormonas que controlan el apetito.

Qué puedes hacer

Encuentra una manera de restaurar la armonía en tu vida. Intenta leer más, reunirte con tus amigos, hacer lo que más te gusta o algo más que te brinde paz y placer.

¿Con qué frecuencia te sientes enojada? ¿Sabes otras razones que pueden llevar al aumento de peso? Comparte tu opinión con los demás en los comentarios.

Fuente: Genial.guru